Educación
» Artículo del mes
» Ver todos los artículos
» Artículo: Síndrome Metabólico
Artículo: Síndrome Metabólico
SÍNDROME
METABÓLICO
Por el Dr. Gustavo Arroyo
El síndrome metabólico (SM), conocido también como síndrome
plurimetabólico, síndrome de resistencia a la insulina o síndrome X,
se presenta en personas determinadas genéticamente, condicionada por
factores ambientales.
Las primeras descripciones de la asociación existente entre
diversas situaciones clínicas como la diabetes mellitus, la
hipertensión arterial y la dislipidemia datan de los años 1920. Sin
embargo, fue Reaven quien sugirió en su conferencia de Banting, en
1988, que estos factores tendían a ocurrir en un mismo individuo en
la forma de un síndrome que denominó "X" en el que la resistencia a
la insulina constituía el mecanismo fisiopatológico básico.
El SM se caracteriza por la presencia de insulinoresistencia e
hiperinsulinismo compensador asociado a trastornos del metabolismo
de los hidratos de carbono, de los lípidos, hipertensión arterial y
obesidad, con un incremento de la morbimortalidad preponderantemente
por causas arteroescleróticas.
Además de la susceptibilidad genética se requiere la presencia de
otros factores ambientales como: obesidad a predominio central o
abdominal, sedentarismo, dieta hipercalórica rica en grasas y
carbohidratos y/o tabaquismo.
Otros factores relacionados frecuentemente con la insulino
resistencia y el SM son: la hiperuricemia o gota, hipercoagulabilidad y defectos de la
fibrinolisis, leucocitosis, hígado graso, cálculos biliares,
osteoporosis, síndrome del ovario poliquístico entre otras
situaciones que están en estudio de causalidad.
Múltiples evidencias demuestran la mayor probabilidad de
desarrollar diabetes mellitus en las personas que presentan un SM.
Para el diagnóstico del SM, no existe una definición consensuada
internacionalmente, desde un punto de vista clínico práctico se
acepta la presencia de los siguientes determinantes de riesgo:
- Obesidad abdominal (perímetro cintura) mayor a 102 cm en hombres
y mayor a 88 cm en mujeres
- Triglicéridos igual o mayor a 150 mg/dl en hombres y mujeres
- Presión arterial igual o mayor a 130/ 85 mmHg en hombres y
mujeres
- Glucemia en ayunas igual o mayor a 110 mg/dl en hombres y mujeres
El diagnóstico de SM se establece cuando están presentes 3 o más
de los determinantes de riesgo antes mencionados.
La Organización Mundial de la Salud incluye como criterio
necesario la diabetes, la tolerancia anormal a la glucosa o la
resistencia a la insulina y añade el índice cintura-cadera, y la
microalbuminuria.
Una persona con sospecha de síndrome metabólico necesitará ser
estudiada por su medico tratante.
El peligro de tener un SM es que se triplican los riesgos de
desarrollar una enfermedad cardiovascular.
Este impacto tan severo implica de consenso con el paciente el
lograr objetivos que permitan enlentecer o revertir esta situación
por medio de:
- Sugerir un estilo de vida saludable (incrementar y/o mantener la
actividad física, realizar una dieta cardiosaludable y evitar la
obesidad y el sobrepeso)
- Suprimir el hábito tabáquico.
- Alcanzar cifras de presión arterial inferiores a 140/90 mmHg en
la población general. Inferiores a 130/80 mmHg en portadores de
diabetes. Inferiores a 125/75 mmHg en pacientes con insuficiencia
renal y/o proteinuria.
- Estar en cifras de colesterol inferior a 200 mg/dl o colesterol
LDL inferior a 130 mg/dl. En pacientes con enfermedad cardiovascular
establecida o diabéticos el colesterol total se sugiere sea inferior
a 175 mg/dl o el colesterol LDL sea inferior a 100 mg/dl.
En pacientes con diabetes los objetivos para la HbA1c deberán
serán inferiores a 6,1% .
Pautas para el tratamiento del SM
No basta con tratar por separado cada componente del síndrome, es
preciso intentar detener su origen: la resistencia a la insulina.
Según las circunstancias puede ser más conveniente alcanzar
pequeñas mejoras sobre varios factores de riesgo que intervenir
enérgicamente sobre un solo factor, sin actuar en los restantes.
Es imprescindible el establecimiento y mantenimiento de un estilo
de vida saludable a través de una dieta apropiada, la práctica de
ejercicio físico regular, alcanzar el peso ideal y, obviamente, el
abandono del hábito tabáquico.
La reducción de peso y el incremento de la actividad física
conducen a la reducción efectiva de todos los factores de riesgo
cardiovasculares al mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir
el riesgo de enfermedad vascular.
Si estas medidas, resultan insuficientes, se recurrirá a la
intervención farmacológica sobre los mismos, utilizando fármacos que
además de ser útiles en su indicación específica no aumenten la
resistencia a la insulina.
En caso de obesidad central, se indicará una dieta balanceada
hipocalórica e hipograsa la cual se mantendrá hasta alcanzar el peso
ideal.
Conclusión
El Síndrome Metabólico fue reconocido hace más de 80 años en la
literatura médica y ha recibido diversas denominaciones a través del
tiempo. No se trata de una única enfermedad sino de una asociación
de problemas de salud que pueden aparecer de forma simultánea o
secuencial en un mismo individuo, causados por la combinación de
factores genéticos y ambientales asociados al estilo de vida en los
que la resistencia a la insulina se considera el componente
patogénico fundamental. La presencia de síndrome metabólico se
relaciona con un incremento significativo de riesgo de diabetes,
enfermedad vascular, con disminución en la supervivencia, en
particular, por el incremento en 3 veces en la mortalidad
cardiovascular. Se tratan aspectos relacionados con su patogenia,
epidemiología y diagnóstico, se enfatizó además en la importancia de
identificar y tratar oportunamente las comorbilidades presentes en
estos pacientes como estrategia en la prevención de la enfermedad
cardiovascular.