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Acciones de la insulina
Como algunas hormonas polipeptídicas, la insulina actúa uniéndose
a receptores específicos situados en la membrana celular de los
tejidos diana.
El receptor de insulina es una glucoproteína con un alto grado de
especificidad y afinidad, que la permite reconocer y fijarse a "su"
hormona y no a otra distinta.
El número de receptores por célula es limitado, produciéndose una
fijación rápida y reversible. Esta fijación de la insulina con su
receptor específico se correlaciona con su efecto biológico.
Por lo tanto, la actividad biológica de la hormona dependerá de:
1) la concentración de insulina, 2) la afinidad de ésta con sus
receptores, 3) el número de receptores.
En algunas situaciones como la obesidad, existe una disminución
del número de receptores insulínicos y una falta de afinidad por
ellos, produciéndose en consecuencia, una disminución de la acción
de la insulina o una "resistencia" a la hormona en sus tejidos
diana, que se traduce en un exceso de insulina circulante o
hiperinsulinemia. Esta disminución del número y afinidad de
receptores puede ser reversible ya que la pérdida de peso incrementa
de nuevo el número de receptores y su afinidad para la insulina
disponible. Este hecho es transcendental en el tratamiento de la
diabetes asociada a obesidad.
(tabla 2): efectos de la insulina. En los islotes de Langerhans
existen, además de las células beta secretoras de insulina, otros
tipos celulares: las células alfa producen glucagón, las células
delta sintetizan somatostatina y las células F producen polipéptido
pancreático.
El glucagón es un polipéptido de 29 aminoácidos que sintetizan
las células alfa y que a diferencia de la insulina presenta la misma
secuencia de aminoácidos en todos los mamíferos. Tiene una acción
hiperglucemiante debido fundamentalmente a su capacidad de acelerar
de manera súbita la glucogenolisis hepática y en consecuencia
disminuye la reserva de glucógeno en el hígado. Además, incrementa
la neoglucogénesis en el tejido hepático, lo que potencia es aún más
su efecto hiperglucemiante, especialmente cuando no existe secreción
endógena de insulina. Por este motivo el glucagón es sumamente
eficaz en el tratamiento de las hipoglucemias graves de los
pacientes diabéticos insulinodependientes.