Todo sobre la diabetes
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Concepto y sintomatología
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica, heterogénea,
muy frecuente en los países industrializados, que afecta a ambos
sexos y todas las razas sin respetar ningún límite de edad. Se
caracteriza por una disminución de la secreción de insulina y/o una
resistencia para su acción en los tejidos que de ella dependen.
Los síntomas clínicos de la DM son consecuencia de las
repercusiones que origina la falta de insulina a nivel de las
células de los distintos tejidos diana: hígado, músculo y tejido
adiposo. El déficit de insulina y/o la pérdida de su eficacia de
acción a nivel de estos tejidos, originará una serie de alteraciones
metabólicas en cadena, cuyas principales consecuencias serán: un
incremento en la producción hepática de glucosa y una disminución en
el consumo periférico de la misma en los tejidos muscular y adiposo.
De esta manera, ni la glucosa procedente de los alimentos, ni la
producida por el hígado puede ser metabolizada por las células y, en
consecuencia, se establece una situación de hiperglucemia que
originará las complicaciones y los síntomas cardinales de la
enfermedad: poliúria, polidipsia, polifagia, astenia y pérdida de
peso.

POLIURIA. El aumento exagerado de la diuresis es, quizá, la
manifestación clínica más frecuente y precoz. Cuando la hiperglucemia supera el umbral renal para la glucosa (≈ 180 mg/dl),
aparece la glucosuria que puede ocasionar pérdidas elevadas de
glucosa y electrolitos a través de la orina. Se produce una
importante diuresis osmótica (3-4 l/día), con eliminación excesiva
de orina de elevada densidad durante el día y la noche. La elevada
diuresis nocturna recibe el nombre de nicturia.
POLIDIPSIA. El incremento de sed es un mecanismo para
contrarrestar la poliuria y evitar la deshidratación. Puede ser que
la intensidad de la poliuria y la polidipsia varíe en relación con
el nivel de glucemia, como consecuencia de variaciones en el umbral
renal para la glucosa, que suele incrementarse con la edad. Este
hecho, contribuye a que estos síntomas puedan pasar desapercibidos
en las fases iniciales de la diabetes del adulto, especialmente en
personas de edad avanzada.
POLIFAGIA. El exceso de apetito de los diabéticos es el reflejo
del "hambre" de glucosa que tienen las celular y traduce la
insuficiente penetración de esta glucosa en los distintos tejidos.
Además, la glucosuria implica una pérdida de "energía calórica" en
forma de glucosa a través de la orina, que es necesario compensar.
ASTENIA. El cansancio es consecuencia de la alteración del
metabolismo de la glucosa a nivel de las células musculares. Además
de este déficit de "energía glucosa" en el tejido muscular, el
deficiente aprovechamiento de las proteínas y de las grasas, así
como su elevada utilización energética en reemplazo de la glucosa
que no puede ingresar al músculo, acompañado todo ello de la
disminución del glucógeno en hígado y músculo, contribuyen al
agotamiento progresivo de la persona diabética.
PERDIDA DE PESO. El adelgazamiento es también consecuencia de la
pérdida de energía mediada por la glucosuria. Pero además, otras
manifestaciones de la falta del efecto anabólico de la insulina en
los tejidos como la disminución de la lipogénesis y el aumento de la
lipolisis en el tejido adiposo, así como la proteolisis aumentada y
la disminución de la síntesis de proteínas, colaboran
significativamente en la pérdida de peso del diabético.
OTROS SINTOMAS RELACIONADOS CON LA HIPERGLUCEMIA
PRURITO. La sensación de picazón o quemazón se debe a un aumento
de la glucosa en el interior de las células dérmicas. Es más
frecuente en genitales externos, especialmente en el sexo femenino,
y suelen manifestarse como vulvovaginitis a las que no es raro que
se asocien infecciones por cándidas. En el sexo masculino pueden
manifestarse como balanopostitis.
INFECCIONES. La hiperglucemia crónica es un medio favorable para
el crecimiento bacteriano, favorecido por una disminución de la
capacidad fagocitaria de los leucocitos y la glicosilación de las
inmunoglobulinas. Las forunculosis, antrax, orzuelos, flemones,
abscesos, intertrigos inguinales y submamarios, se presentan con
mayor frecuencia en personas diabéticas. El retraso en la
cicatrización de las heridas puede ser importante en las lesiones
más distales de las extremidades inferiores, especialmente en
presencia de vasculopatía periférica avanzada. Sin embargo la mala
cicatrización de estas heridas, y de manera más concreta la de las
heridas operatorias, se ha magnificado y puede estar relacionada con
sobreinfecciones añadidas.
HIPERSOMNIA POSTPRANDIAL. Está relacionada con el aumento de
glucemia y triglicéridos postprandiales en diabéticos mal
controlados, agravada a veces por alteraciones circulatorias
cerebrales, especialmente en diabéticos ancianos.